¿Seguimos? ¡Sigamos!

Comenzaba una liga con muchas dudas para el nuevo proyecto del CD Robres y muchas novedades. Cambio en la presidencia, cambio de entrenador, nuevo convenio de filialidad con el CD Ebro, participación en la Copa Federación, demostración de inocencia en el “asunto de los amaños” donde alguno quiso sacar tajada… y aquí llegamos, al final de la primera vuelta con el título honorífico de subcampeón de liga.

El equipo que dirige Manu Tena ha completado, por el momento, un milagro en lo que deportivamente se refiere. Una plantilla que hizo una excepcional campaña la temporada anterior, de la que no quedaron ni la mitad de los jugadores, se ha sabido complementar a la perfección con los nuevos jugadores llegados a la entidad procedentes del fútbol juvenil de la mano del Club Deportivo Ebro, nuestro hermano mayor.

Los inicios no fueron fáciles… tocaba debutar en una competición, la Copa Federación,  que puede considerarse un premio a la buena trayectoria del equipo la temporada pasada, con lo que el tiempo para pruebas era el mínimo, pero los resultados fueron buenos y el equipo se coló en la final ante un gran Utebo, quedándose con la miel en los labios al perder en la tanda de penalties.

Otro gallo parece que iba a cantar en la competición liguera cuando las sensaciones del equipo no eran buenas en las primeras semanas… pocos puntos y temor al calendario que estaba por venir. Pero si una cosa ha demostrado este equipo es que ha sabido adaptarse a todo y competir contra cualquier equipo, y no quiere que la historia se acabe aquí.

¿El secreto? No lo sabemos, pero algunas pistas las podemos tener viendo el esfuerzo semanal que se hace en desplazamientos para ir a entrenar, llegar tarde a casa, horas de llamadas o delante del ordenador del cuerpo técnico… esfuerzo, humildad y ambición sin límites que se ven recompensados por los aplausos de la afición aunque gane, pierda o empate nuestro Robres.

San Blas se ha convertido en un fortín y gran parte de culpa es de nuestro jugador número 12: una grada que incluso en días menos propicios para ver un partido a la intemperie está allí, lista para animar a los amarillos. Una grada que está de enhorabuena ya que ha visto como este año se le lavaba la cara a San Blas. Asientos e incluso marcador electrónico (gracias SD Huesca) para hacer de este club una institución en contínuo crecimiento y poco a poco ser un referente del fútbol provincial.

¿Qué queremos? Disfrutar del momento, seguir viviendo cada domingo como una fiesta, seguir compitiendo y seguir llevando muy orgullosos por todo Aragón el nombre de Robres y de los Monegros.

¡Que el 2018 siga siendo un año muy importante!